El CI y la inteligencia emocional no son conceptos
contrapuestos sino tan sólo diferentes. Todos nosotros representamos una
combinación peculiar entre el intelecto y la emoción. Las personas que tienen
un elevado CI, pero que, en cambio manifiestan una escasa inteligencia
emocional (o que, por el contrario, muestran un bajo CI con una elevada
inteligencia emocional), suelen ser, a pesar de los estereotipos relativamente
raras. En cambio, parece como si existiera una débil correlación entre el CI y
ciertos aspectos de la inteligencia emocional, aunque una correlación lo
suficientemente débil como para dejar bien claro que se trata de entidades
completamente independientes.

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