
La distinta impronta biológica propia de cada emoción evidencia
que cada una de ellas desempeña un papel único en nuestro repertorio emocional.
La aparición de nuevos métodos para profundizar en el estudio del cuerpo y del
cerebro confirma cada vez con mayor detalle la forma en que cada emoción predispone
al cuerpo a un tipo diferente de respuesta.
EL ENOJO: aumenta el flujo sanguíneo a las manos, haciendo más
fácil empuñar un arma o golpear a un enemigo; también aumenta el ritmo cardíaco
y la tasa de hormonas que, como la adrenalina, generan la cantidad de energía necesaria
para acometer acciones vigorosas

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