Uno de los principales cambios biológicos de la felicidad
consiste en el aumento en la actividad de un centro cerebral que se encarga de
inhibir los sentimientos negativos y de aquietar los estados que generan preocupación,
al mismo tiempo que aumenta el caudal de energía disponible. En este caso no
hay un cambio fisiológico especial salvo, quizás, una sensación de tranquilidad
que hace que el cuerpo se recupere más rápidamente de la excitación biológica provocada
por las emociones perturbadoras.

Esta condición proporciona al cuerpo un reposo, un entusiasmo
y una disponibilidad para afrontar cualquier tarea que se esté llevando a cabo
y fomentar también, de este modo, la consecución de una amplia variedad de objetivos.
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