5. El control
de las relaciones. El arte de las relaciones se basa, en buena
medida, en la habilidad para relacionarnos adecuadamente con las emociones
ajenas. En el capitulo 8 revisaremos la competencia o la incompetencia social y
las habilidades concretas involucradas en esta facultad. Éstas son las
habilidades que subyacen a la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal. Las personas que
sobresalen en este tipo de habilidades suelen ser auténticas «estrellas» que
tienen éxito en todas las actividades vinculadas a la relación interpersonal.

No
todas las personas manifiestan el mismo grado de pericia en cada uno de estos
dominios. Hay quienes son sumamente diestros en gobernar su propia ansiedad,
por ejemplo, pero en cambio, son relativamente
ineptos cuando se trata de apaciguar los trastornos emocionales ajenos. A fin
de cuentas, el sustrato de
nuestra pericia al respecto es, sin duda, neurológico, pero, como veremos a
continuación, el cerebro es asombrosamente plástico y se halla sometido a un continuo
proceso de aprendizaje. Las lagunas en
la habilidad emocional pueden remediarse y, en términos generales, cada uno de
estos dominios representa un conjunto de hábitos y de reacciones que, con el
esfuerzo adecuado, pueden llegar a mejorarse.
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